Una voz en el palier,
un mito de mera imaginacion
o lagrimas plasticas en un maquillaje corrido.
Las mascaras se van rompiendo al son de sus suaves pasos.
Una vela se derrite sobre la mesada;
salpica, se esparse, se apaga y enduese.
El corazon que no escucha esa voz de los arboles
no tendra mas destino que prenderse como una vela...
con su mismo destino.
Miralos! Miralos! Asi son en verdad,
sin su piel de oveja no creeran,
poder vivir esta mas allá.
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